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9 errores frecuentes al solicitar financiación para la empresa

Miquel Moretó

Miguel Ángel decía que “la perfección es la suma de nimiedades, pero la perfección no es una nimiedad”. Encontrar la financiación que necesito y que encaja en mi empresa supone tener un guion y un plan de negocio y, aparte del seguimiento normal, no preocuparte si ya lo has dejado encarrilado a la primera.

Por tanto, podemos resaltar algunos errores que conviene evitar cuando necesitas financiación:

  1. Las prisas, la peor consejera. La búsqueda de financiación requiere su tiempo y estudio, conviene hacerlo en momentos en que no nos urja y que no transpiremos necesidad ni urgencia.
  2. Ser cautelosos con el nivel de apalancamiento. No se puede abordar todo ni hacerlo todo a la vez. Aquello que pidamos, hemos de ser capaces de devolverlo en plazo: la capacidad de devolución es el ABC de la financiación, el filtro, el criterio, el tema.
  3. No nos juguemos el negocio por una mala inversión. A modo de ejemplo, me viene a la cabeza una empresa que compró una nave industrial porque el banco le ofrecía el cien por cien del importe de compra más los gastos. La idea era buena, pero la cuota no sólo era mayor que el alquiler sino además inasumible para esa empresa.
  4. ¿Por qué pedimos financiación? Evidentemente, es importante para nosotros, pero también lo será esencial para el banco, que querrá saber a qué destinamos el dinero. Nosotros debemos saber qué hacemos y por qué, y la respuesta nos dará el producto a escoger: la liquidez se financia a corto plazo y las inversiones a largo plazo. Otro ejemplo rápido: normalmente no financiaremos una nave industrial a solo un año.
  5. No aceptemos el producto que el banco tiene en campaña, a no ser que sea justo lo que necesitamos. Quizá debamos contratar una pequeña línea de descuento porque quieren conocer a nuestros clientes, pero no perdamos el norte y cubramos nuestras necesidades.
  6. Cuidado con los índices de referencia: pueden sufrir una gran oscilación y volatilidad.
  7. Ojo a acudir a financiación con moneda extranjera, la variación en los tipos de cambio puede causarnos un grave disgusto.
  8. Al tanto con las vinculaciones. La banca está en un momento difícil e intenta mantener sus márgenes con las comisiones y con otros productos. Podemos aceptar alguna, pero no condicionemos nuestra operativa a tener que pagar con tarjeta veintiocho veces al mes, contratar seguro de vida, de enfermedad, planes de pensiones y un largo etcétera.
  9. Avalar es normal hoy en día, pero si podemos evitar avalar la primera vez, tendremos mucho ganado.

La banca efectúa una labor excepcional y a unos precios muy competitivos, pero también es un negocio y como tal, quiere asegurarse su margen y su tranquilidad. Y esta tranquilidad tú solo se la puedes dar por cada operación que contratas.

Por todo ello, recordemos que en muchas ocasiones será bueno acudir a financiación para nuestra empresa, pero analizando bien la situación, pensando los pros y los contras, y en caso que sea necesario, contando con consejo profesional y de confianza.

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