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Principales opciones de financiación bancaria

Miquel Moretó

Los bancos son empresas con ánimo de lucro, cuyo negocio consiste en prestar dinero. No debemos olvidar por lo tanto, que es su negocio, así que deben evaluar el riesgo en que pueden incurrir en su propia actividad.

Para ello, nosotros por nuestra parte también debemos venderles nuestro producto, nuestra calidad y seriedad, para así poder acudir al crédito bancario. Es por este motivo que es conveniente facilitarle la información correcta y ordenada.

Idealmente, debemos explicar a qué nos dedicamos, quienes somos, de qué bienes disponemos y qué queremos hacer. Para ello, es bueno anticiparnos con la documentación y explicaciones necesarias para que les sea fácil entendernos y ayudarnos en nuestro camino.

¿Qué presentamos nosotros al banco?

Básicamente dos cosas:

  • Una cualitativa: nuestra actividad, socios, equipo humano, clientes más importantes y garantías.
  • La parte numérica: cierres anuales y provisionales, declaraciones de impuestos y las escrituras de la sociedad.

Es importante explicar nuestras necesidades, el producto que nos interesa y por qué somos merecedores de crédito.

Las opciones

Hecha esta explicación, podremos elegir diversidad de productos y en resumen :

  • Póliza de crédito, para cubrir nuestros desfases temporales de liquidez. Funciona como una cuenta en la que tenemos saldos positivos y negativos hasta un límite, que es el fijado en el importe de la póliza de crédito. Es un producto muy interesante, en el que se pagan intereses por lo dispuesto y se debe utilizar haciendo ingresos y pagos regularmente, que es su destino
  • Préstamo, una vez lo firmamos nos ponen a nuestra disposición el importe completo y lo devolveremos mensualmente durante el plazo establecido, en cuotas comprensivas de capital e intereses, aunque puede haber un plazo en el que solo pagamos intereses y no devolvemos parte del préstamo. Este plazo es llamado de carencia.
  • El leasing o arrendamiento financiero, para la compra de bienes de equipo, en el que el bien está en alquiler hasta la última cuota, en la que debemos determinar si pagándola nos quedamos el bien o no lo queremos. Dentro del leasing, tenemos el lease-back, que consiste en vender nuestro bien al banco para que éste nos lo arrende posteriormente en régimen de leasing.
  • El renting, éste sí que es un arrendamiento como tal, por un tiempo determinado, que normalmente será de cuatro o cinco años, periodo que consideramos de su vida útil y a partir del cual dejaremos de arrendarlo. Su diferencia con el leasing, desde el punto de vista de la empresa, es básicamente fiscal, pero en ambos hay un compromiso de pago durante el tiempo contratado, con fuertes penalizaciones en caso de incumplimiento, ya que al banco no le interesa comprar una máquina o un coche si nosotros no atendemos al pago de las cuotas.
  • Descuento comercial o avance de facturas. Si nos dan un pagaré a un vencimiento o tenemos unas facturas aceptadas, el banco puede aceptar avanzarnos el importe de ellas a cambio de unos intereses y una comisión.
  • El confirming para pagar a nuestros proveedores, en su doble modalidad, pronto pago, en la que el banco paga hoy a nuestro cliente y no nos lo carga en la cuenta hasta dentro de 90 o 120 días. También tenemos el confirming “tradicional”, en el que el banco avisa a nuestro proveedor que se compromete al pago de nuestra factura y será nuestro proveedor quien le pedirá al banco que le avance el dinero a cambio de un interés y comisión.
  • El factoring, lo utilizamos para el cobro de las facturas de nuestros clientes a cambio del coste de avanzar el cobro de esas facturas. Puede ser factoring con recurso (en caso de impago del cliente nos cobrarán el dinero adelantado) o sin recurso, en el que una vez cobrado, nos olvidamos de si el cliente paga o no, ya que el banco no puede reclamarnos ese impago.
  • Avales, cuando acudimos a contratos con la administración o en caso de que nos pidan un aval bancario para ciertos contratos, el banco garantizará nuestra actuación dando su aval para responder de nuestro compromiso.
  • Crédito documentario a la importación o a la exportación. Cuando es a la importación, garantiza a nuestro proveedor extranjero del cobro de lo que nos vende. Cuando se trata de exportaciones, es el banco que nos garantiza del cobro de nuestras ventas al extranjero
  • El descubierto en la cuenta bancaria. Lo enumeramos como una forma más de financiación pero es cara y nos deja en mala posición delante del banco, ya que nos cobrará intereses muy elevados y unas comisiones también muy elevadas, además de depender de su benevolencia el dejarnos tener la cuenta en saldo negativo. Desde luego no es en absoluto aconsejable.

Es muy normal que el banco haga venta cruzada, es decir, que además de concedernos financiación nos pida contraprestaciones, seguros, planes de pensiones, productos que le dejen comisiones. Por ello, es muy importante que sepamos qué podemos solicitar, cómo y en qué momento y nos dejemos asesorar por profesionales que jueguen en nuestro equipo y sepan defender  nuestros intereses.

Descarga este PDF y descubre la documentación necesaria para tramitar el préstamo para tu empresa.

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