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Todo lo que siempre has querido saber sobre las pólizas de crédito

Te ayudamos a entender qué son, cómo funcionan, qué costes tienen y más, para que puedas decidir si son la herramienta que necesitas

Miquel Moretó

La póliza de crédito es uno de los mecanismos de financiación más populares por las empresas de nuestro país. Se trata de un sistema relativamente sencillo y flexible que nos permitirá disponer de crédito, especialmente para afrontar situaciones puntuales de falta de liquidez.

Para muchas personas, especialmente autónomos, PYMEs o ciudadanos que hayan profundizado poco en el mundo financiero, puede que las palabras “póliza” y “crédito” no cuadren mucho. ¿Qué es una póliza? ¿Es un seguro? ¿Pero es un crédito también? Para aclarar y simplificar, se puede considerar que una póliza de crédito es un colchón que nos ofrece un banco, o una especie de crédito preconcedido (con varios matices).

Es muy habitual en las empresas que tengamos que pagar ciertos impuestos, o a proveedores, incluso antes de que nuestro cliente nos haya pagado a nosotros. En estos momentos sufrimos pues una “tensión de caja”, o problemas de liquidez, y en ese caso desearíamos tener una pequeña hucha que nos permita pagar las deudas. La póliza de crédito es en este caso el instrumento financiero adecuado, y que nos permitirá endeudarnos hasta una cierta cantidad de dinero, y durante un tiempo limitado.

Entonces… ¿es un préstamo?

Sí y no. Un préstamo habitualmente lo pedimos por una cantidad determinada de tiempo, y lo vamos devolviendo poco a poco. Una póliza de crédito se solicita por una cantidad máxima, y podremos disponer de ella. Por ejemplo, si tenemos una póliza de 50.000€, podremos simplemente no usarla, o al final de un trimestre necesitar unos 13.000€ durante unos días, o durante unas semanas podemos necesitar disponer de 40.000€, siempre con el límite de los 50 mil euros.

Es muy importante disponer de la póliza como tal, es decir, darle movimiento, ingresando y pagando, sino, corremos el riesgo de que al llegar el vencimiento , el banco no la renueve por darle un uso incorrecto o simplemente, no utilizarla.

¿Y cómo funciona entonces? ¿Tengo que depositar dinero o pedirlo cada vez?

No. Una de las ventajas de las pólizas de crédito es su facilidad de uso. Simplemente se “activará” en la cuenta bancaria que tenga la póliza asociada, en caso de llegar a números rojos. Si nos entran una serie de gastos, o tenemos que realizar pagos que superan la cantidad que disponemos en el banco, éste nos permitirá seguir disponiendo… eso sí, mostrándose en rojo, como si tuviéramos un descubierto. Pero no se trata de un descubierto , pues la póliza cubre esta falta de liquidez a un coste correcto y habiendo hecho una correcta previsión de nuestra tesorería.

Una póliza de crédito sirve para cubrir momentos puntualidades de falta de liquidez

¿Qué pasa si no puedo pagar una póliza de crédito?

La póliza de crédito tiene un vencimiento conocido, aunque normalmente se renueva tácitamente.

Ante una situación de no renovación o de impago, debemos:

  1. Negociar anticipadamente la renovación. Así, si el banco no la renueva, podremos reaccionar.
  2. Si sabemos que no habrá renovación, avisar con tiempo que no podemos cubrir la póliza para buscar una alternativa, como puede ser prestamizarla, es decir, pasar ese importe a préstamo y devolverlo en cuotas mensuales en el plazo acordado.
  3. Si aun así tenemos problemas y el banco no colabora, es muy probable que salgamos en las listas de morosos, nos cierren el acceso al crédito y tengamos que buscar formas de financiación alternativa.

Pero desde luego, hemos de solucionarlo si queremos seguir teniendo financiación.

¿La póliza tendrá un coste, o un interés, cierto? Nadie regala nada

Por supuesto, tiene una serie de costes asociados:

  • Tipo de interés de la póliza: por cada día que necesitemos disponer de dinero, el banco nos cobrará un tipo de interés. La ventaja es que solo nos cobrará este interés por la parte de la póliza que hayamos dispuesto, y sólo durante los días que la usemos
  • Tipo de interés de la póliza no usada: el banco también nos cobrará un % de dinero de la póliza que no usemos, que será por lo tanto, el inverso del volumen de dinero usado. Si por ejemplo, usamos 40.000€ de una póliza de 50.000€ durante 10 días al año, el banco cobrará un tipo de interés sobre estos 40.000€ durante 10 días, y de 10.000€ durante estos 10 días, además de un % de los 50.000€ durante 355 días. Hay que tener en cuenta que este interés es mucho menor que el tipo de interés usado en la póliza y se cobra por el hecho de poner dinero a nuestra disposición durante su vigencia.
  • Gastos de estudio y alta: el banco seguramente nos cobrará una serie de gastos para analizar nuestros balances para calcular la viabilidad y rentabilidad de la póliza. Normalmente estos gastos sólo se cobran si se formaliza la póliza, en forma de comisión de apertura y no en caso de que sea denegada. El estudio previo suele ser importante, pues es el que determinará los intereses que nos cobrará el banco. También hay que incluir seguramente un coste del notario para la firma de la póliza.
  • Es posible que el banco intente ofrecernos otros productos relacionados para rebajar las comisiones o interés, por ejemplo seguros de vida, seguros laborales, etc. No suelen ser obligatorios, pero pueden interesarnos, tanto para reducir el tipo de interés de la póliza, o bien si ya pensábamos contratar un seguro, puede convenirnos realizarlo con el mismo banco.

¿Cuánto dura, y cómo se paga?

Las pólizas suelen tener una duración anual o superior renovándose automáticamente. Nos van a empezar a cobrar intereses desde el momento de la firma del contrato, y durante 12 meses (excepto unos días iniciales hasta que se complete el alta).

Los intereses se liquidan de forma trimestral, cuando recibamos en el extracto un coste por el tipo de interés de la parte usada de la póliza y de la parte no usada.

Antes de finalizar los 12 meses de contrato podemos negociar con el banco, en caso que nos interese renovar, ampliar o reducir la póliza, así como intentar mejorar el interés, en caso que nuestro balance empresarial haya resultado más positivo que el que presentamos en el momento de pedir inicialmente la póliza.

¿Cuánto tardaré en conseguir una?

Los plazos pueden variar mucho según la entidad, pero debemos tener en cuenta una serie de pasos habituales:

  1. Toma de contacto con la o las entidades bancarias y primera consulta de las condiciones generales
  2. Recopilación de la documentación, preparación del expediente y envío al banco
  3. Estudio de viabilidad de la póliza, tipo de interés aplicable, y posibilidades de rebaja de costes
  4. Presentación de la propuesta y toma de decisión interna
  5. Gestión del alta de la póliza (incluye unos días de procesos internos del banco, además de fecha de firma en la notaría y en el banco).

En caso de no requerir una póliza con urgencia no es extraño tardar más de un mes en realizar todo el proceso. Sin embargo, en caso de necesidad, y de intentar apremiar al banco con los tiempos, puede ser posible reducir el tiempo a poco más de una semana. Eso sí, hay que tener en cuenta que en caso de mostrar excesiva urgencia el banco detecte una necesidad importante y pueda aplicar un tipo de interés superior, pues estamos mostrando nuestra desventaja a la hora de negociar.

Por lo tanto, se sugiere que en caso de que tengamos interés en contratar una póliza, tengamos claros los pasos y los tiempos, o nos pongamos en contacto con especialistas que nos asesoren de los tiempos exactos, posibles fallos o necesidades adicionales a tener en cuenta, y que empecemos el proceso cuanto antes para no tener que ir con excesiva prisa posteriormente.

Entonces… ¿es una póliza lo que necesito?

Pues es posible. Como decíamos antes, es un instrumento más de financiación, pero no el único. Lo mejor es que contactes con especialistas que te aconsejen cuál puede ser tu mejor opción.

En caso de decidir optar por una póliza de crédito, es importante también contar con una estrategia adecuada, pues al elegir un banco u otro, al presentar la documentación requerida, y al negociar los productos asociados, podemos conseguir ahorrar mucho dinero.

¿Necesitas más ayuda?

Somos especialistas en conseguir financiación para la PYME. Desde neutra sede en Barcelona (o ahora, teletrabajando), podemos ayudarte. Escríbenos y nos pondremos en contacto contigo:


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