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¿Me conviene el capital privado?

Te ayudamos a entender esta herramienta de financiación, y mostramos un ejemplo sobre para qué puede servir

Miquel Moretó

Para responder a la pregunta sobre si nos conviene o no un capital privado, primero definamos y entendamos de qué se trata: el capital privado es un préstamo con la garantía de un bien, normalmente inmueble (que también puede ser una obra de arte, un coche, una licencia de taxi, etc), en el que el prestamista es una empresa.

Para que nos entendamos, es una hipoteca. Se trata de una herramienta de financiación alternativa a la banca que se firma delante de notario. Para más detalles sobre el procedimiento, cuándo acudimos a él y sus garantías, mejor os remito a esta otra página donde lo explicamos a fondo.

Al final, la conveniencia o no del capital privado dependerá de las alternativas de financiación que tengamos y para qué lo utilizamos:

  • Si necesitamos dinero y tenemos que pagarlo más caro porque no hay otra solución, habrá que aceptar acudir al capital privado, y pagar su precio.
  • Si lo utilizamos como préstamo puente para solucionar una situación que nos llevará a tener de nuevo acceso al crédito bancario, sí nos interesa.

En determinadas ocasiones debemos saber retroceder para coger empuje, evitar que una mala situación sin resolver nos condicione todo y debemos aceptar el pago de un precio por una alternativa. Por ejemplo, es como la persona que siempre va en bus al aeropuerto, pero un día está a punto de perder un vuelo: ¿dejará de coger un taxi por ahorrar unos euros, a cambio de perder todo el coste del billete de avión?, ¿acaso la tranquilidad no tiene un precio?

Un buen amigo mío montó un negocio que le hizo perder dinero, dejar dinero impagado en los bancos y no tenía liquidez para pagarlo. Sin embargo, tiene una casa formidable y su mujer tiene  ingresos de su trabajo como abogado. Acudieron a nosotros para solucionar el tema y les orienté desde la amistad y la profesionalidad sobre la necesidad de acudir a un capital privado, y cómo posteriormente cambiar esa hipoteca más cara por una bancaria.

A ella le costó especialmente, no sólo por el coste, sino que además quería que la banca la quitara transitoriamente del Asnef (registro de morosos) sólo hasta la firma de la hipoteca bancaria sobre su casa. “Eso es imposible, los bancos no te dejarán dinero mientras estés en el Asnef”, le dije.

Además, incurrían en impagos, comisiones, intereses de demora y situaciones de nervios (les mataban a pellizcos).

Finalmente, hicimos los dos pasos, hipoteca privada y después la cambiamos por una bancaria, y en menos de medio año quedó todo solucionado. Y lo más importante, seguimos siendo amigos.

Cosas importantes que nos ayudan a decidir:

  1. Detectar el problema y la mejor solución.
  2. Que nuestro asesor y el prestamista que nos deje el dinero, sean profesionales y de fiar.
  3. Que podamos pagarlo y al ser caro, que tengamos un plan para amortizarlo cuanto antes mejor.

Espero que os haya servido este artículo y el ejemplo para entender qué es el capital privado, y cuándo puede ser una buena opción acudir a él. De todos modos, cada situación es un caso diferente, siempre hay muchos condicionantes y particularidades por lo que os recomendamos acudir a especialistas sobre financiación con experiencia y de confianza.

 

Fotografía: «tendiendo puentes paso a paso» (Viaducto de Millau, por Luca Onniboni)

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