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Ese gran dolor, la morosidad

No cobrar de un cliente o cobrar tarde siempre supone problemas. Te ayudamos a mitigarlos.

Miquel Moretó

Sufrimos morosidad cuando cobramos tarde.

Eso significa que desde que facturamos hasta que cobramos, hemos adelantado el coste de nuestro trabajo y por tanto, se debe financiar con recursos propios o con financiación ajena.

La mora en España es demasiado habitual. Se reguló mediante la ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales. Posteriormente, mediante la Ley 15/2010  que fija desde 2013 unos plazos máximos de pago en las operaciones comerciales de 60 días en el caso de la empresa privada y de 30 días en el caso de las Administraciones Públicas, a contar a partir de la entrega de los productos o prestación de los servicios.

Ojalá esas leyes hubieran solucionado el problema, pero eso no ha ocurrido y nadie es capaz de dejar de vender por el riesgo de cobrar tarde, siempre hay alguien capaz de hacerlo.

Por tanto, ¿qué medidas podemos tomar contra la mora? Enumeremos algunas, que si bien no la evitan, sí pueden protegerte de de sus consecuencias, así como del impago:

Medidas financieras puras contra la morosidad

  1. El seguro de crédito. Es un seguro que en caso de impago cobramos la deuda de la empresa aseguradora, ¿es cara? Sí, pero nos permite dormir tranquilos y conocer la calidad de nuestros clientes, es decir, no nos fiaremos de las apariencias de nuestro cliente, sino de datos objetivos que se encarga de estudiar la empresa de seguro y por tanto, nos podemos dedicar a nuestro negocio.
  2. El Factoring. Encomendamos el cobro de nuestras facturas a un tercero, a cambio de un coste financiero.
  3. Tener una buena financiación, que no es más que poder aguantar sin cobrar el tiempo necesario.

Otro tipo de medidas

  1. Los cobros a cuenta. Eso también dependerá de las costumbres del sector en el que estamos, el cliente, el coste del producto, la inversión necesaria, etc.
  2. Es importante siempre, firmar un contrato con nuestros clientes, que regule todos los aspectos. “Si tenemos problemas, las palabras se las lleva el viento”.
  3. Si la mora es importante, llamar, insistir, presentarnos en la empresa, burofax, presionar.
  4. Llegados al máximo extremo en que la mora ya es impago, podemos acudir a empresas de recobro, procedimientos monitorios y tribunales.

Consecuencias de la morosidad

Son muchas las consecuencias que tiene no cobrar o cobrar tarde de los clientes. Algunas cuantificables económicamente, y otras no, pero que pueden tener consecuencias psicológicas, como generar estrés.

  1. Coste financiero, el coste que pagamos al banco o el coste de oportunidad de nuestros recursos.
  2. Si la mora es elevada y no tenemos acceso al crédito, puede suponer el cierre de nuestro negocio.
  3. Nos puede impedir el crecimiento por falta de recursos.
  4. Genera desconfianza hacia nuestros clientes por incumplir sus plazos de pago.
  5. La angustia y sufrimiento personal por el “y si no paga”.
  6. Si el cliente es fallido, coste económico y emocional.

Por tanto, asegúrate de la calidad de tus clientes y de tener una financiación correcta y sobretodo, que se adecúe a tus necesidades. ¡En finanZio, tenemos mucho que decirte!

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