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¿Me conviene una refinanciación de deudas?

Miquel Moretó

A menudo nos encontramos con situaciones complicadas de liquidez, por diferentes motivos: alguien de la familia se queda sin trabajo, tenemos que pagar los estudios de un hijo, pagar una herencia, etc. En definitiva, situaciones que nos llevan a asumir préstamos y tarjetas pensando que en breve se solucionará, pero llevándonos a situaciones crónicas de grandes dificultades económicas en las que se nos complica llegar a final de mes.

En ciertas ocasiones lo ideal puede ser agrupar todas las deudas en un préstamo hipotecario sobre nuestra vivienda, alargando el plazo de pago y con un tipo de interés muy inferior

Cuando nos damos cuenta, y como sufrimos por no atender nuestros compromisos, vemos que tenemos un porcentaje muy elevado de nuestro sueldo comprometido en el pago de deudas, a menudo a unos intereses astronómicos (especialmente las tarjetas de crédito en su modalidad de pago fraccionado), o incluso que estemos pagando una cantidad mensual pero sigamos debiendo lo mismo.

Ante esta tesitura, lo ideal es agrupar todas las deudas en un préstamo hipotecario sobre nuestra vivienda. Con esta solución se consigue un interés muy inferior, a cambio de alargar el plazo de pago. La combinación de estas dos cosas nos soluciona el problema, ya que podremos disfrutar de una cuota acorde con nuestros ingresos y liberar dinero para vivir el día a día.

Este mecanismo, conocido como refinanciación, supondrá una serie de gastos iniciales, como son las comisiones de constitución de la nueva hipoteca, así como de cancelación de la antigua -si teníamos-, además de seguros, y comisiones de apertura. Estas cantidades sin embargo no deben hacernos cambiar de opinión, ya que se pueden incluir dentro de la nueva hipoteca. Además, podemos llegar a pagar muchísimo menos cada mes, y ese es nuestro objetivo: arreglar un problema importante. Mirar los gastos es correcto y necesario, pero los gastos iniciales no deben hacernos perder el norte. Es más, es importante pedir una estimación del coste que supone la operación y que se incluya todo dentro de la refinanciación, para así no tener que pagar nada por adelantado.

¿Cómo es, y qué se solicita para una refinanciación?

Hasta el año 2011 aproximadamente, en nuestro país solía ser habitual realizar refinanciaciones de deuda de hasta el 80% del valor del piso. Hoy en día, la banca deja llegar al 60% como máximo, y no en todos los casos

Las condiciones más habituales para poder hacer una refinanciación son:

  • Tener una vivienda en propiedad
  • Estar al corriente de pago de las deudas. Si estamos en el Asnef (el registro de morosos), para conseguir una refinanciación previamente deberemos conseguir salir de él
  • Tener unos ingresos fijos recurrentes
  • Que la suma de las deudas y los gastos que suponga la refinanciación den como máximo el 60% del valor de tasación de la vivienda

Finalmente, el banco analizará que tengamos capacidad de pago y garantía suficiente en caso de impago. Si cumplimos estas condiciones, tendremos la suerte de poder ordenar nuestra economía de nuevo. Y sobre todo, podremos romper las tarjetas de crédito y acordarnos de no volver a usarlas para aplazar pagos nunca más.

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