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¿Es la financiación en la tienda la mejor opción para comprar productos?

Miquel Moretó

Recientemente hemos hablado sobre las ventajas e inconvenientes de las tarjetas de crédito de los comercios, producto asociado habitualmente a cadenas de distribución o grandes comercios que permite, entre otras cosas, la financiación de las compras.

Pero existe también un método similar que ofrecen muchas tiendas para la financiación de compras en el mismo punto de venta, sin necesidad de recurrir a tarjetas comerciales o de fidelización. Son muchos los establecimientos que ofrecen financiación para la compra de sus productos, con ofertas más o menos atractivas.

Debido a la integración omnicanal de las tiendas, hoy en día la solicitud de financiación se puede realizar tanto en tienda como en línea. De hecho, en el canal digital el proceso se plantea como algo tan rápido y sencillo, que en muchas ocasiones incluso facilitan un calculador para saber el importe y número exacto de cuotas a pagar. Pero ¡cuidado! El principal foco de atracción de este tipo de financiación es la comodidad, una condición que puede volverse en nuestra contra si no leemos bien la letra pequeña.

Para solicitar la financiación en el punto de venta existen una serie de documentos iniciales que se deben presentar:

  • Documento identificativo (normalmente el DNI, NIE o similar)
  • Justificante de ingresos (última nómina en el caso de los asalariados, declaración de renta en autónomos o carta de revalorización de la pensión)
  • Disponer de una cuenta bancaria que acepte domiciliaciones

Tras el estudio de la documentación aportada, se podría solicitar documentación complementaria. En caso de que se cumplan los requisitos de financiabilidad, se procedería a la autorización por parte de la entidad emisora y finalmente, a la firma del contrato. En este estudio, una de las primeras cosas que va a mirar la entidad que concede el crédito será si estamos o no en un fichero de morosos, así que si estamos inscritos por algún problema previo (aunque sea una pequeña cantidad), posiblemente nos van a descartar de manera automática.

Hay que tener claro que lo que hacemos es firmar un crédito

El importe mínimo a financiar varía en función del importe medio de los productos de cada establecimiento y los plazos escogidos. A modo de ejemplo, los valores suelen oscilar entre 750 y 30.000€ en el caso de tiendas de mobiliario o electrodomésticos, y de 150 a 2.000€ en el caso de telefonía móvil o pequeños dispositivos.

Los comercios suelen respaldarse en compañías especializadas en crédito de consumo, por lo que la financiación termina estando sujeta a las condiciones de estas compañías, no del comercio en el que se adquieren los productos. Por este motivo, es muy importante informarse bien sobre las condiciones específicas de la compañía pertinente, ya que ofertas aparentemente muy atractivas pueden terminar convirtiéndose en un auténtico quebradero de cabeza.

Hay que tener en cuenta, eso sí, que una de las ventajas de estos créditos (porque hay que tener claro que lo que hacemos es firmar un crédito) es que la cantidad corresponde con justo el volumen de la compra. Esto suele suponer una ventaja, pues si tenemos que acudir a un banco o a una entidad de crédito express lo más habitual será tener que solicitar cantidades redondas, no exactamente el dinero que solicitamos. En cambio, uno de los principales inconvenientes que podemos tener con este tipo de créditos es que si abusamos de él, pensando en la facilidad que puede tener conseguirlos, lleguemos a encontrarnos con que cada mes tenemos que pagar una gran cantidad de cuotas (la hipoteca, la lavadora, el coche, etc.), que pueden llegar a ahogarnos, en cuyo caso una solución puede consistir en acudir a la reunificación de deudas.

Recomendamos contar siempre con expertos que te asesoren en materia de financiación. Por eso desde finanZio nos ponemos a tu disposición para resolver todas tus dudas y ayudarte a encontrar el mecanismo de financiación que más se adecue a tus necesidades.

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